Ya he llegado. Está sola, como siempre. Apenas nota mi presencia. Esta vez, el viaje ha sido más largo, lo que significa que se está alejando. Me pongo a su lado y le susurro al oído. Pero ella sigue ausente. Llevo ya dos semanas intentando que vuelva, desde el accidente. En todo este tiempo apenas he conseguido hacerla reaccionar. Ella sigue ecuánime, absorta, perdida. No se altera. En una ocasión, movió los labios, como queriendo decir algo, pero los médicos no encontraron ningún indicio de actividad cerebral inusual. (más…)
junio 13, 2011
junio 6, 2011
LOS SUEÑOS DUEÑOS
Los sueños aparecen entre las sábanas y siempre buscan o idealistas o locos inconformistas. Ellos, los sueños, permanecen a la espera deseosos y, a veces, tienen suerte como los principiantes. Cuando encuentran una de esas mentes, penetran en ella a través de pequeños orificios, bien nasales o bien auditivos. Pero algunos resbalan de la cama antes de adueñarse de una, y no llegan a cumplirse. (más…)
mayo 31, 2011
ÁNGELES MUNDANOS
_ ¡Hola mamá! ¿Cómo estás? No tengo tiempo para hablar. Mañana te llamo.
_ Ángeles, pon el telediario.
_ ¿Por qué? Tengo invitados. Vienen todos los socios esta noche con sus mujeres. Celebramos que los árabes han firmado el acuerdo.
_ Pon el telediario Ángeles, creo que se trata de Ángel.
_ ¿Ángel? ¿Mi Ángel?
_ Sí, tu Ángel. ¿Estaba en Irak, no?
_ ¿Qué ha pasado?
La voz de la madre se perdía por el auricular mientras Ángeles subía el volumen del televisor. El sonido de la violencia se mezclaba con el zumbido de la campana extractora y el silbido de la olla exprés. (más…)
mayo 26, 2011
ENFRENTADA
Frente a sí misma busca minuciosamente algo que eliminar, algo que disimular, algo que resaltar. Inclinada, identifica sin vacilar ojeras para cubrir y cejas para perfilar. Chequea cada poro de su piel y observa cómo agradece la hidratación. Como un camaleón inmóvil, su rostro va tornándose caramelo, las mejillas pétalos de rosa, los labios fuego. Se colorea la mirada y eleva las pestañas hacia el infinito. (más…)
abril 29, 2011
ATRAPADO
¡Estoy atrapado! ¡No puedo moverme! Algo me rodea los tobillos y las muñecas, me agarra por la cintura, me ata las piernas, me inmoviliza los brazos, me oprime el pecho. Se me hinchan las manos y los pies. ¡No puedo abrir los ojos! Los párpados no me responden, las legañas me pesan. Una gota de sudor me surge en la frente y resbala por la nariz directa hacia la boca. Me refresca. El olor a rancio mezclado con tabaco me marea y anula mi voluntad. Escucho el zumbido de las moscas, el balanceo del ventilador, ¡el timbre del telefonillo! Me incorporo como un resorte. En décimas de segundos las raíces que me asían se contraen, escondiéndose entre los cojines del sofá para regresar a las cáscaras de pipas de donde salieron. (más…)
abril 21, 2011
SEGURO
Ahora necesito descansar. Estoy agotado de dar vueltas sin saber a dónde. Mañana será otro día. Seguro que me estarán buscando. No dudo de que todo esto tenga una explicación lógica. Tiene que tenerla.
Hace frío, y tengo hambre. Echo de menos mi cama, el calor del plumón, el olor a sábanas limpias… pero ¿dónde estará mi cama? Porque estoy convencido de que tengo una, no hay duda. Ahora mismo es lo único que tengo claro, que tengo una cama. (más…)
abril 5, 2011
DÚO DE CAMPANAS Y MARACAS
Cada tarde a las siete los vecinos de Valparaíso abandonaban sus quehaceres para acudir al son de las campanadas a la misa diaria. Ninguno faltaba a la llamada a la oración vespertina, igual que nadie fallaba ninguna mañana al Ángelus. Las calles se silenciaban con cada balanceo de la gran campana. Una campanada una puerta se cerraba, otra campanada otra puerta se cerraba. Todos caminaban por la calle ancha cuesta abajo hacia el viejo campanario, que marcaba el ritmo de vida de aquel lugar.
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marzo 25, 2011
CONTINUAR
El aire era húmedo, como sus ojos, que me gritaban pidiendo auxilio. Entramos en lo que parecía una cochera con olor a oxidado. Yo la seguía. Porque era ella quien quería ir. Pero yo la llevaba. Empujó el portón, que chirrió más fuerte que la voz preguntando:
-¿Quién es?
-Tengo hora a y cuarto.
Su voz sonó cuarteada, como el muro que llevaba hasta la puerta blanca, de donde salía el olor a óxido. Nos abrió una bata verde sobre unos zuecos verdes. Como sus ojos. Aunque aquella mañana se tornaron grises, como aquel día, y también rojos. (más…)